Después de unas vacaciones muy entretenidas, aquí estoy, botón amarillo más dorado de sol que nunca. Fueron unas andanzas por Brasil dónde ni todo son fiestas y aproveché para comprar unos trapitos muy brasileños, de “chita”.
¿Son o no son preciosos? Y con uno de ellos, hice un de los encargos que tenía pendiente: un monederito, que fuera sencillo, suficientemente grande para que le cupiera las tarjetas bancarias, que fuera grueso pero delicado… ese fue el resultado:

Y para terminar, me encargaran una deconstrucción a un bolso que no acababa de encajar:

La pena es que solo tengo la foto del resultado final, qué fallo! Para que os hagáis la idea, lo que está afuera era el forro y además era un bolso tipo bandolera, o sea, no tenía esas asas ni el dobladillo.
Quién quiera encargar algo más, no dude en contactarme, que no hay nada más guay que hacer algo personalizado y que agrade…

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